(Epitafio – Respondiendo a la jocosa instancia de una amiga, colega de Filosofía, insistiendo en que le escribiera uno)
De pie, aprendí a pensar, por amor al semejante:
quise llegar al quid para ilustrarle el seso,
y no logré jamás, durante años, hacer eso.
Yaciendo, llegué a él: ¡y enmudezco a cada instante!