Mirada
Claudio J. Sguro · De vigilia
¿De zafiro se alza en su pureza a rodear rigurosa la belleza? ¿Adónde se fascina y reposa con la culta avidez de mariposa? La esencia de la gracia adivina allí donde arrecia la espina. Pues es de oro el espíritu en su vuelo cuando desciñe su aura o su velo.
Este enigma de belleza arraiga en asirla, soltarla y que no caiga.
Intuyes en la otra margen suelta la lengua de tu mar que te es devuelta. Allí te escindes, en el agua tersa donde olvido de ti ya te dispersa.
¿Y el campo, los cercados y las bestias?
Y derivas allí, mas no zozobras, en la onda vacilante donde obras. En el ápice breve de esa cima nace y reverbera, se arracima tu alba en acuarelas irisada: tu mirada, el abismo y la nada. Porque no te demoras en la vana, ilusoria urgencia que se ufana, nace la forma colma, abstraída en el ilapso puro de tu huida.