Tejido de fábulas ***
Claudio J. Sguro · De vigilia
A Matilde, perpetua
Tus manos afinadas, * en esta pradera gemada de fábulas, fértil e incesante, eran finas falanges apuradas de araña minuciosa. Y vestías entonces, arrobada, el abismo con la seda intangible de pobreza: el arco disolviéndose * tenso sobre las cuerdas del canto evanescente:
Es mi música muda de hiladora:
el pan que os doy, la espiga con que os cubro. *
Cantabas y tejías, y, mientras, animabas el misterio de faena geminada que demora el tiempo, el inextinguible manto en que se enhebra el campo de trigo donde el viento te mecía, y te mece aún, con tus ángeles crispados en la cesta pequeña:
el paisaje encantado, sobrio de la belleza.
Y ahora que tu llama ya no mengua, hoy, que perduras frente a nuestro limen para segar la noche del dolor, que en su seno profundo te ha sumido, en aquéllas, las hebras abrasadas con que nos fajas y tenaz nos celas, * vibran tus suaves salmos de amor, y tu alma se convierte en nuestro nido.