HAP

Detrás de la mampara… ***

Héctor A. Piccoli · Filiación

para Gretel

Detrás de la mampara se ahonda el turbión y atiesa, desposee de sus visos. Luz indecidible. Una raíz inverniza guarda el alpe vïolado, y la sombra sube como hiedra a la giralda absorta, transfija en la rosa disyuntiva en que la cruz y la luz se giran, uncen a un tallo de rumbos pétalos de entropía. Alguien está en el interior, y aguarda: no se incluye, dura en la claridad recamadacisura o sombra ella misma de realce–, como un jarrón en Delft; la felpa del pequeño tapiz en el estante para que repose la hondura en la púrpura asistida, la danza resistida en el cuidado por su misma disposición a la gracia, la vajilla prescriptiva y su espacio cultivado en figura de intimidad, guarnen y celan, se agravan en la ceñidura de un halo de cesación y hostilidad. Cuando la tragedia golpea una morada de hombre, su badajada puebla el ámbito y ahoga como el balde la latebra del brocal, al dar contra el agua del fondo. Has encontrado en tu casa una criatura muerta: abierta a los arrebolados ríos disyuntivos de su savia íntima; ocaso de sí en la noche adelantada, la brasa que estría sus bronces y su nieve, se atavía póstumamente y adensa en lo ilegible: es ahora un cuerpo. ¿Recuerdas la manta grávida de niebla jironada determinando nuestro paso a tierra, y el reguero de cinabrio de ese peso que no era ya de este mundo? Al partir tomaste de la percha una boina gris, con una pulcritud tan íntima, con una terneza tal de iluminación en el repudio, que fibrilaba el alma, y la imagen la abrigaba, y no acudía a sujeción palabra alguna. Una garza estival se demora en las randas del frío; su pulso repliega e irradia una vocación de remansarse en sí, que banaliza el devenir Y es todo ajeno: oh, la alquimia de la hiel en los almíbares puntuales, la lumbre ajada del otoño, y las jardinerías de azabache que una última nube tornasola, cuando trasgueas aún en el lugar y lo laceras…

HAP

Etiquetas: libres

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