HAP

La ventana

Héctor A. Piccoli · Filiación

„…das Licht in seinem Wirken,… daß uns etwas heilig ist,… daß alle heiligen Orte der Erde zusammen sind um einen Ort, und das philosophische Licht um mein Fenster ist jetzt meine Freude; daß ich behalten möge, wie ich gekommen bin, bis hieher!“

Hölderlin, Brief an Böhlendorff vom 2. 12. 1802.

Del alféizar adentro la coherente levedad, que encofra el maderamen de la cámara

parece diáfana al alma en suspenso…

(—¿Puede la luz, ser ella misma diáfana?) Lo parece, no cuando el fulgor se incita y ciega hasta hacer presa de sí, –altanería de esterilidad–, ni cuando el fruto macado o en agraz aún, define hacia los lados, su encarnadura en los dos reinos…

–La luz, sólo puede parecerlo

en otra hora…

Plenitud

no meridiana, la mañana estriada en las persianas del cuarto infantil, hundía su nasa en la penumbra: la captura era inmediata, sutilísima y albina, y la magnificencia de lo abierto al otro lado encerraba en los conos el prodigio

en levitación,

 de estar poblada… Del alféizar afuera otra conciencia fluye y se remansa en la acuarela trina, en la devoción con que la forma casi cesa

o, con nitidez de virgen sumergida,

se resume en condición de ser…: A la izquierda, estremece la brisa una abstracción del verde pálido, que la isla numerosa de la danza constela en unidad; como resina de un tronco, de esa danza rezuma el reposo, y el que huye, porque teme la soltura del aire, la sujeción de la tierra, encuentra albergue en lo que riela, devanado entre las dos:

copa, cifra del escalofrío

 que recorre la espaciosa quietud de un concepto, a quien te mira, ofrendas la certeza de una duración distinta, la posibilidad pura de crecer, allí donde se abisma el movimiento. Y corren atrás las nubes hacia el centro. Ellas y la soledad de un punto alado son la misma decisión de volumen en lo alto; mas, qué es “lo alto” sino esa gravidez equidistante entre la emoción de aquí

y el zafiro del trasfondo?

Pues tan sólo por él, –como claro, apenas visible en un extremo–, todo se sitúa, sí

por la impiedad apacible,

ultramarina, de la perfecta indiferencia.

HAP

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