¿Quién oye desde antes… ***
Héctor A. Piccoli · Filiación
¿Quién oye desde antes crujir la seda del capullo que envuelve el sueño de Ananké? Tiempo desigual: en un dulce letargo se prolonga la vida como un vástago; mas despiertan a veces los rostros al agua lustral de un instante aligerado de familiaridad. grava entonces las cosas sólo un confuso perfume de antaño:
y es la quemazón de hojas en las calles, o la mandarina mística salpicando agudísima la piel del invierno, o son los copos de azúcar en el ángelus hacia la luz madura, hacia el alma dominical, ya, del íntimo principio…
¿Quién lee entonces en la tierna sillería de tu carne acongojada la cifra de fragilidad y vértigo que labra el cantero como en la flema de una nube? Tú sólo puedes leerla fuera; en otro, entrañable y dispuesto ya a esa distensión de sí, por la que sólo emergerá en la reticencia nuestra, por la que se abismará en la explicitud de todo. Oh, colección encarnada de un reloj magistral hecho añicos, vecino contumaz de lo que cesa, aprende, aprende, como el ave zahareña del hueco de tu mano, del vaciado de ti en el aire alto la extrañeza mas sobria, sobria en solidaridad distinta con los seres y las cosas.