Ser una diluida en el paisaje
Héctor A. Piccoli · Inéditos
En la incesante audición del canto de las aves
Ser una diluida en el paisaje y obstinada variación de sí, ser pura alusión en el ramaje, concentrado temblor del frenesí: una aérea pincelada en la linde que tu reinado gémino rescinde. Descarga el universo en ti y condensa su pulso que te cimbra y te tensa. Orquesta aerófona, aedo retraído la creación exhalas y el sentido. Eres el haz de toda simetría: la noche que en el alba se extasía, la copa que se agita en el cielo y su savia que asciende desde el suelo. «¿Ha de permanecer en mí el secreto, caja de resonancia tan pequeña que, insistente y fática, se empeña, * o descifrar mi trino es tu reto?»