Meditatio mori
Héctor A. Piccoli · La nube vulnerada
Será como un cansancio lento, lento, una cauta indolencia en el verde y el rubor, la certeza de un suave desaliento, o memoria en miríada ansiosa y sin tenor; será un intercadente apego a lo apaisado y un confuso recato ante el ardor; quizá un viso del miedo descepado o la tácita alianza desafecta con seres y con cosas, siempre al lado y en fuga, en el desmayo de la recta que aguza una calle en perspectiva y la arrebola, y guarda, y la proyecta. O será un golpe plúmbeo y tan urgente, o zozobra, tal vez, de una estancia, convulsiva, y una paz desasida y coalescente… –No sea el apremio que cautiva, ebrio y febril, el juicio en el retiro, un irupé ajeno al agua esquiva, que se mece, insomne, en el zafiro, y sin embargo, sueña: flor enferma, receptiva incesante y sin respiro, cayendo en la otra noche vasta y yerma, mientras afecta, sana y recidiva.