HAP

Premonición del barquero alucinado

Héctor A. Piccoli · La nube vulnerada

Candelabro y recuadros en el barro, el psicopompo atiza martingalas, la ínfula ardida del arcén exhala el enigma del alma en un guijarro. Atina entonces un trombón bizarro a ensordinar los ayes del que jala de sí mismo, cabito de luz mala lastrándole a Caronte el despilfarro: se aleja así, deslíe y rememora el tacto exacto y turbio de las horas en que injerto, abúlico, pendiente, sentía el vacío entre los dientes y el virtüal rasguido desde dentro como un mar primordial buscando el centro.

HAP

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