Reflexión crepuscular
Héctor A. Piccoli · La nube vulnerada
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Después y antes no hay tiempo: está el mar, sin el acento de tu voz, sin la prisa del eco en la calina. |
Crespa prisión en suave custodia del espacio: la identidad, mota sidérea en añil lacio. |
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La angostura de azogue vacilante frustra la fuga de Narciso en el sonido, la seda vacante que equidista de ambos cipos. |
transmigra el lacre absuelto y se consuma en la flor: ¿no es olvido de sí y sangre, vacío y tenor? |
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Con coherencia de azul un doblón incandescente devalúa la tarde hasta el olvido; crujido de hojas, voces lejanas, como en urnas: el aire frío es un lebrel dormido. El jardín se resiente de noche en claves diurnas. |
HAP