Regreso a casa al anochecer
Héctor A. Piccoli · La nube vulnerada
El frío septembrino de la tarde se desgaja como una mandarina en transido arrebol con que se inclina el cielo hacia el instante en el que arde y el perfume es la cauta disciplina de un pasado pluvioso y del alarde del vuelo, sin abismo que lo guarde, cuando se alza en sí, dura e ilumina. Aquí no hay nadie, y cada cosa inerme está absorta en el aire que transcurre, se encoge en la penumbra y se aduerme como en la duna arena que recurre, mientras en ojos del que llega, ahiladas, se hunden figuras íntimas, miniadas.
HAP