de t-k
Héctor A. Piccoli · Inéditos
Oculto en el código de t_k.
Antes de aquel primer latido en la Campania,
mucho antes del tañido que convoca
desde el yugo, en la diáfana clave solidaria,
al tímpano grupal que, pendiente de su boca,
percibe la unánime urdimbre del sentido
por la extenuada seda vibrátil del silencio
la colada virtuosa que amalgama
al sidéreo rubor, la civil congregación,
templada madurez de las alas del sonido
con el despunte angélico del alba
un eco anagógico cunde y colma el valle
o al incidir la sombra, cuando agravia
la diadema de luz, que cincela, y cesa, y salva
a la cifra tan sólo que bulle en el follaje…
¿Fue un prístino troquel, sonoro y sugestivo,
el que, entre filoso cerco y nocturna gruta,
acuñó la no feble moneda que transmuta
en íntimo perfil cada espectro fugitivo?
¿De una díada hostil es la boda consonante,
la irisada vocal, que entre cara y cruz
su no arbitraria alianza sella, cala en la luz
cuanto el exergo arguye, erguido y contrincante?
Cada hallazgo era entonces necesario, y lenta
la varia opalescencia en las venas del rumor…
haya sido el remedo arduo en los espejos
del alma, cuyo asombro recóndito acrecienta
el mundo o, a la inversa, desde el interior,
el jáculo que alcanza su objeto desde lejos.
Traza el vuelo enigmático un destino
en la avidez de espacio, el agua vacua surcada
por plumados bajeles peregrinos