de Tres quiasmos en homenaje a don Luis de Góngora
Héctor A. Piccoli · Inéditos
Oculto en el código de Tres quiasmos — en homenaje a don Luis de Góngora.
I
Y era el color del campo, apenas culto,
una áurea hoja alabeada,
yacimiento de luz que insinúa
cursivos no cerêales,
sino celdas caudales,
copia franca del viento, dócil púa
provista por la nada,
cincelando una cifra en ese vulto
insustancial, por que la forma yerma
entre en ti y se duerma.
II
Cuando en sí misma abisma la planicie
las nupcias de la curva y el sonido,
florece el horizonte, ya agrupando
marea no nevada,
sino núbil majada,
duro azabache, noche y nácar blando,
ya hiriendo la espuma que ha oído
la seda de su fin: donde se inicie,
la forma crispará cielo y acorde
con ley, límite y borde.
III
Cual fulgor de cetrera escandaloso
o cegados del tiempo los vaivenes,
el riesgo de la siega aproxima
asiduas no fracciones,
individuas legiones,
que ocupan los adarves y la cima
alcanzan, donde moras y retienes
lo que muro altivo, abyecto foso
no cautiva con celo suficiente
de red en el torrente.