El rumor de la oruga…
Héctor A. Piccoli · Otros inéditos
Desestima la metempsicosis, considerándola un signo más de la imposibilidad de pensar la pérdida de la identidad
El rumor de la oruga se convierte en seda indecidible del fulgor; quien ha sido, se asila en lo exterior, y un haz tenue disípase en la muerte, acuñando en la cera que nos vierte la memoria, su impronta anterior. Desdeña el magisterio del rubor quien cree que lo mismo emigra de lo inerte, concibe paralelos, gemina en simetría el semblante impar, no oye ni fermento leve ni elocuente alegato de la materia rota. El viso que se exilia de sí, que no se agota en sedentario espejo, es en el que no se atreve a morar la mirada que teme y se extravía.