HAP

iluminaciones

Héctor A. Piccoli · Otros inéditos

La ascensión cenital ciega y calcina, e insinúa ya su éxtasis, al sesgo, la arista que ha de herir la golondrina en la tarde y el vértigo del riesgo. No se demora más el arrebol  deshecho por la hora en las arenas de la duna: al undoso yermo el sol ve huir la vulnerada nube apenas. ¿Y la cinérea albricia, el novilunio? ¿O la argéntêa, de pálido caudal, en plenitud? –No puede el mismo cuño sellar doble del día en magia igual. Un cirio arde; el resplandor entraña abrigo y madurez en la penumbra: tu alma trémula, ebria de la hazaña de ser y de cederse a lo que alumbra.