Obrera dulce…
Héctor A. Piccoli · Otros inéditos
Obrera dulce de mi cáncer, sube aún más el tono del reproche abstruso y en la herida crüel, en el abuso reinventa el rencor que no te tuve. Luces ajenas pueblan tu morada; balbuceas dislates, que medita tu lengua, y ves el mundo darse cita, por pausarte una verba que anonada. Delira en ‹nueva vida›, resurrecta, tu tersura ya ajada, el rictus, hiel del alma aterida, que proyecta desgarradora necedad al fiel en que se mece amor acribillado, y se concentra en sí, y mira al hado.
HAP