Por prolongar del agua…
Héctor A. Piccoli · Inéditos
Por prolongar del agua la caricia,
depone su aspereza la ribera…
¿O es el mismo flujo, que se esmera
en mostrarle que es cóncava y ficticia?
Porque quietud ningún cauce propicia,
ni ilusiva identidad tolera
ni igualdad –de sí misma prisionera–;
su curso es fuga, áurea o cinericia.
Y quien puede asumir esa mudanza,
la suprema acrobacia de aceptar
no ser en la intemperie a que se lanza,
se resuelve así en el lugar,
con las cosas ya en íntima alianza,
sin margen ni deseo de durar.