Soneto apaisado
Héctor A. Piccoli · Inéditos
(sobre un endecasílabo de M. L.)
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La línea estremecida es la ribera; cada punto, el destino que, a lo lejos, la onda ansía, de espuma y de espejos, en el plano que impávido la espera. ¿Y ha de ser nuestra ‹madre›, la que imana, sólo un punto perdido en el vacío? ¿Y en tal vientre el sustento y el averno? |
Pero no hay tal margen en la altura, sólo insondable azul del aire lacio; de noche, flores frías del espacio, que a sí mismo se atiene y conjetura. ¿La luz ubicua es sólo una lejana, sinuosa llama en un fanal baldío, incesante temblor de un pulso eterno? |
La eclíptica madura en segundos la intersección de amor de nuestros mundos.