HAP

La horcadura vincula el árbol…

Héctor A. Piccoli · Si no a enhestar el oro oído

La horcadura vincula el árbol en su sueño de inclüirse. trémulo, un nimbo constela las hojas complicadas de nube y de vacío. Esa fuga del tronco al ternario es la primera indeterminación del árbol; una nervada miríada, la unidad del cuerpo de la sombra:

–‘Para la que el poniente aúna llaga cóncava cimbra e intersticio copa, dispersa una identidad, céfiro, incidente…’

Nombras, y eco duerme y vela, tensa dulcemente entre tus cejas un arco de simetría traicionada. Lo desigual y salobre, –o lo único–, ha abismado siempre el maridaje de tus lados; y algo zozobra entre la murada holgura en la que eres, y el escorzo repentino de lo desprendido y tuyo, ludido con tu mano invernal sobre el cristal empañado. El desasimiento, sin embargo, es anterior; porque habitas la deriva que te erige y deshoja, la palabra, una morada de la que acabas de ser desalojado: Ésta es la vida, el lapso en que el recial suple a la gota, y ciñe a la sílaba un hálito trenado, transpuesto en el vestido siempre tenso

de las figuras que cita, de las naves que pairan

en la mediatez.

HAP

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